Los datos no toman decisiones. Las personas toman decisiones. Los datos solo informan. Parece obvio, pero en la práctica cada vez veo más equipos escondiéndose detrás de dashboards para no tener que decidir.

El falso refugio de los datos

«Esperemos a tener más datos.» «La muestra no es significativa.» «Necesitamos un informe más completo.» Suena riguroso. Pero muchas veces es miedo disfrazado de método. El problema no es tener pocos datos. El problema es tener muchos y no saber qué preguntarles. La estadística no reemplaza la intuición entrenada. La complementa, no la sustituye.

Datos sin contexto

Un dashboard lleno de métricas no sirve de nada si no hay una tesis detrás. Los datos sin contexto son como un mapa sin coordenadas: te dicen dónde estás, pero no hacia dónde ir. La pregunta correcta no es «qué dicen los datos». La pregunta correcta es «qué debería estar pasando para que estos datos tengan sentido».

El buen uso de los datos

Los datos sirven para: confirmar o refutar hipótesis que ya tienes, detectar patrones que tu intuición no alcanzó a ver, medir si lo que hiciste funcionó o no. Los datos no sirven para: evitar tener que tomar una decisión incómoda, justificar después de los hechos lo que ya habías decidido, hacerte sentir que tienes el control cuando no lo tienes.

Al final

Los datos son una herramienta. Úsalos como tal. Pero no delegues en ellos lo que es tu responsabilidad: pensar, decidir y arriesgarte.

— Publicado originalmente en Vikingia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *